Acoso Escolar - Bullying

¿Cómo manejar el acoso escolar o bullying en el aula?:

El Acoso escolar o bullying es definido como una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno o alumna contra otro al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede escapar por sus propios medios.

La continuidad de estas acciones provoca en la víctima efectos claramente negativos: descenso de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes (Olweus, 1983 cp Collel, J; Escudé, C. 2006).

De este modo, el bullying no se refiere a agresiones organizadas o espontáneas, en las que se busca recíprocamente el daño mutuo, ni a actos vandálicos u otros comportamientos problemáticos que se podrían manifestar en el entorno escolar; es un fenómeno complejo que implica la ruptura de la simetría que debe existir en las relaciones entre iguales y la reestructuración de esta relación bajo un esquema de dominio-sumisión que se mantiene estable en el tiempo. Se destacan entonces cuatro elementos importantes: (a) estabilidad temporal, (b) indefensión de la víctima, (c) intencionalidad de las acciones y (d) las graves consecuencias que se generan en todo/as los/as implicado/as de vivir en un entorno que tolera el maltrato.

Dentro de las clasificaciones de los tipos de maltrato entre iguales, se señalan: (1) el abuso físico (pegar patadas, puñetazos, mordiscos, empujones, robar y/o esconder objetos, etc); (2) el abuso verbal (insultar, burlarse, poner motes, hablar mal o difundir falsos rumores de la víctima) y (3) la exclusión social (excluir del grupo, no dejar participar, ignorar, etc) (Collell; J., Escudé, C. (s/f)).

Generalmente la violencia física y la verbal, en donde el agresor “da la cara”, suele ser más evidente para el entorno escolar que incluye maestros y maestras y compañeros compañeras y, por ende, más fácil de identificar e intervenir. Sin embargo, en aquellas formas que son indirectas en donde el agresor permanece en el anonimato como es el caso del llamado cyberbullying (uso de la tecnología para intimar y dañar al otro o a la otra como por ejemplo, mensajes de acoso desde mensajería instantánea, comentarios ofensivos en blogs y sitios web, envío de imágenes a través de email y teléfonos móviles), no sólo es más difícil de identificar sino que en la víctima genera efectos devastadores y amplifican el miedo y la vulnerabilidad en tanto desconoce a su agresor(s) o agresora(s). En conclusión: 

 En todos estos tipos de agresiones la víctima desarrolla rechazo, miedo al entorno donde sufre la violencia, pérdida de la autoestima, tristeza, disminución del rendimiento escolar y, si el acoso es continuado por largo tiempo, trastornos depresivos, ansiosos, desorden de estrés post-traumático e incluso la muerte...

Es imprescindible mencionar que, a pesar de ser un fenómeno multicausal, el maltrato entre pares deviene principalmente, según algunos autores, de las conductas y de los valores asociados al modelo dominante de la masculinidad como el valor de la fuerza, el uso de la violencia, el menosprecio del diálogo, entre otros en donde, a su vez, se fomenta y refuerza las desigualdades de poder, especialmente entre hombres y mujeres; así los insultos, las peleas, las burlas y abusos de todo tipo se convierten en las acciones habituales de unos chicos que están convencidos de que “ser hombre” exige el ejercicio continuo de poder absoluto, y en ocasiones violento, sobre las chicas y sobre aquellos chicos que no se adecúan a esa “mística de la masculinidad” (Lomas, C. 2007).

Bullying

En función de lo anterior, algunas investigaciones señalan que existe mayor participación de los chicos que de las chicas tanto en el rol de agresores como en el de víctimas. Los chicos tienden a utilizar medios directos como patadas y puños, mientras que las chicas medios indirectos como el acoso verbal, la exclusión y la difamación.

Asimismo, existe mayor incidencia entre los 11 y los 14 años de edad, el espacio usual suele ser el recreo (especialmente en niños/as de primaria) y los pasillos y aulas (en jóvenes de secundaria) y, por último, no parecieran existir diferencias significativas en cuanto a características de los centros educativos ni la clase social de alumnos/as (Collel, J; Escudé, C. 2006).

Por otro lado, entre las situaciones de acoso entre escolares se identifican tres tipos de roles principales: a) el agresor, b) la víctima y c) el o la testigo involucrado que puede ser un par o una persona adulta. Es necesario conocer estas características ya que son las que permiten diagnosticar y dirigir la intervención.

Así, entre las técnicas para identificar el maltrato se tienen autoinformes, nominaciones entre iguales, informes, cuestionarios, técnicas sociométricas, observaciones externas, diarios, cada una de las cuales tiene ventajas y desventajas pero siempre se debe hacer un trabajo que abarque diferentes ámbitos.

Según Diaz-Aguado (2005), existen algunas formas de prevenir la violencia desde las relaciones que se establecen en la escuela entre las que se pueden destacar:

Acoso Escolar 2

yinyangpq1 Adaptar la educación a los actuales cambios sociales
yinyangpq1 Mejorar la calidad del vínculo educativo y desarrollar el empoderamiento a través del protagonismo académico del alumnado
yinyangpq1 Romper la conspiración del silencio sobre la violencia escolar e insertar su tratamiento en un contexto normalizado orientado a mejorar la convivencia
yinyangpq1 Desarrollar alternativas a la violencia en los contextos y en los individuos 
yinyangpq1 Enseñar a condenar toda forma de violencia, favoreciendo una representación que ayude a combatirla
yinyangpq1 Favorecer la identificación con el respeto a los derechos humanos, estimulando el desarrollo de la capacidad para ponerse en el lugar del otro. Esto implica a su vez, la importancia de respetar y aceptar las diferencias individuales, insertar un lenguaje de género no sexista y fomentar la equidad entre los géneros
yinyangpq1 Incluir actividades específicamente dirigidas a prevenir la victimización dentro de los programas de prevención de la violencia
yinyangpq1 Educar en la ciudadanía democrática, mejorando la coherencia entre los valores que se pretenden enseñar y la práctica educativa

Cabe destacar que cualquier nivel de intervención deberá contar con las familias. Si la colaboración y participación de padres y madres en todo el proceso educativo es necesaria, en la resolución de posibles situaciones de maltrato entre alumnos y alumnas se hace absolutamente imprescindible.

POR: MARÍA ALEJANDRA RAMÍREZ
Licenciada: Psicóloga. Psicoterapeuta Individual y Familiar.
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Fuentes Consultadas:
Díaz A. (2005) Por qué se produce la violencia escolar y cómo prevenirla. Revista Iberoamericana de Educación - Número 37 Enero-Abril 2005.
Collel J. y Escudé C. (s/f) Bullying: Estrategias de Prevención.
Lomas C. (2007): ¿La escuela es un infierno? Violencia escolar y construcción cultural de la masculinidad. Revista de Educación, 342. Enero-Abril 2007, pp.83-101.
Collel J. y Escudé C. (s/f): Bullying: Intimidación y Maltrato entre el alumnado. Stee-Eilas
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