Educación Sexual Infantil

 
La sexualidad infantil tiene sus propias características específicas: (a) Genitalidad poco desarrollada; (b) Bajos niveles hormonales; (c) Placer sexual no específico; (d) Atracción fundamentalmente afectiva; (e) Orientación del deseo en período inicial de asignaciones y atribuciones y (f) Conductas sexuales infantiles como juegos y autoestimulación, particularmente motivadas por el niño  o niña (Martin O. y Madrid E. (2006)

ConsultaAnalizando un caso real:
“Le pegué duro porque él no tuvo que jugar así con su primita, moviéndose de forma obscena por detrás de ella….  Sentí mucha rabia que la tía hiciera un escándalo y dijera que mi hijo era un pervertido desde chiquito.…  Ella también le marcó la cara a la niña por haberse dejado…. Ya no los dejo jugar juntos y me la paso en constante zozobra porque convivimos en la misma casa…. Me la paso regañándolo para que se porte bien”  

La anterior descripción ilustra las características de la expresividad sexual infantil, al mismo tiempo que las dificultades para manejarlas por la parte de adulta.

Las quejas de una mujer de 21 años madre y tía de dos pequeñines de 4 años de edad, quienes luego de la psico-evaluación, resultaban haber jugado a imitar un baile de moda, cuyos movimientos de simulación coital generalmente ha sido socialmente reforzados, con risas y aplausos por gran parte de padres y madres durante las fiestas y piñatas de cumpleaños, amenizadas con música no infantil (de lírica erótica). Después de varias sesiones, afloró la rivalidad de la paciente con la cuñada, de quien se sentía constantemente descalificada desde su inclusión al grupo familiar. Dicha tía de 25 años al asistir a consulta, reveló historia de abuso sexual en su infancia. Ambas a partir de la crítica respetuosa y constructiva, reconocieron que incurrían en el maltrato para "corregir". Ambas leyeron y reflexinaron el marco legal pertinente al caso en su nación (Venezuela), Artículo 32-A. de Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNNA, 2007), el cual reza: 

"Derecho al buen trato. Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho al buen trato. Este derecho comprende una crianza y educación no violenta, basada en el amor, el afecto, la comprensión mutua, el respeto recíproco y la solidaridad..., El padre, la madre, representantes, responsables, tutores, tutoras, familiares, educadores y educadoras deberán emplear métodos no violentos en la crianza, formación, educación y corrección de los niños, niñas y adolescentes. En consecuencia, se prohíbe cualquier tipo de castigo físico o humillante."

En virtud de lo anterior, las dos pacientes, pactaron el compromiso viable de abstención a reincidencia, y de recibir apoyo individual, familiar y grupal para facilitar el fiel cumplimiento de sus Deberes.

Progresivamente ambas fueron superando sus limitaciones ajustándose a Derechos, con el apoyo de estrategias tales como: orientación legal, psicoeducación en materia de crianza respetuosa y afectiva, adecuado manejo conductual, entrenamiento en resolución de conflictos, comunicación efectiva y orientación sexológica. Además de psicoterapia para la superación de las secuelas de abuso sexual a la tía. Las dos, lograron concienciar y ejercer una maternidad positiva, nutrir desde la empatía el vínculo materno-filial, liderar el mejoramiento del clima familiar y brindar una mejor educación sexual. 

Comprendiendo que nos puede pasar a todos/as. 
Como en el caso de las pacientes, muchos/as adultos/as hemos crecido con diferentes niveles de ignorancia sexual, experiencias sexualmente traumáticas y en general, modelos familiares de relación interpersonal centrados en la desigualdad de los seres humanos, con la consecuente naturalización del abuso de poder, con el argumento distorsionado de  corregir y controlar todo aquello que atente con el orden social preestablecido.

De allí, la comprensión del tantas veces naturalizado maltrato infantil soportado en un paradigma adultista con base al cual equívocamente se ha concebido a niñas, niños y adolescentes como objetos y a su madre, padre o cuidadores como poseedores libres de utilizar medidas correctivas de sus comportamientos inapropiados, para sostener el respeto (vale decir el temor) mediante la disciplina (más bien el castigo). Lo anterior, en actitud negadora de las consecuencias negativas a mediano y largo plazo. 

Escudarnos en la imitación inconsciente de recurrir a la prohibición autoritaria y al castigo físico o verbal de las conductas sexuales de los más peques, porque no tenemos otro recurso para entender su proceso de maduración sexual; sólo nos ubica en una posición de maltrato, que traerá sufrimientos y daños en la adultez.

Lastimosamente durante la infancia y la adolescencia, los chicos y las chicas menores de 18 años de edad, pueden ser maltratados/as por parte de sus padres, madres, cuidadores o integrantes de la comunidad (OMS, 2011), desencadenando un trauma infanto-juvenil: psicológico; físico; negligente; y sexual, que deja huellas dañinas y duraderas en las víctimas, perturbando el desarrollo del equilibrio emocional, la confianza básica, el pensamiento reflexivo e incluso la salud física (Florenzano y otros, 2005).  

Manejando la sexualidad de nuestros hijos e hijas de una mejor manera. 
AbuleaEducandoComo adultos/as claves, cada día tenemos la oportunidad de identificar si hemos incurrido en maltratar a nuestros niños, niñas y adolescentes, quizá creyendo que hacíamos lo mejor, quizá pensando que era una forma adecuada de disciplinar, quizá dejándonos llevar por el creciente estrés. Gran parte de las veces, porque crecimos en una familia problemática o maltratadora que nos dejó huellas negativas. 

De cualquier manera, el momento de rectificar es ¡Ahora!, pidiendo ayuda profesional para cambiar y procurar que el hogar y la interacción familiar actual representen para cada integrante, un espacio de cuidado, protección, seguridad y crianza centrada en el afecto: 

yinyangpq1 Eliminando toda forma de castigo físico. 
yinyangpq1 Disminuyendo los regaños basados en gritos, humillaciones u ofensas.
yinyangpq1 Aumentando la comunicación clara, serena, explicativa y positiva. 
yinyangpq1 Aumentando la interacción amorosa en la que reinen el estímulo y el reconocimiento de las conductas adecuadas y los gestos de cariño y aceptación. 

Para lograr progresar en tales cambios, debemos acudir en búsqueda de asesoramiento sexológico y psicológico cualificados, que se enfoque en: 

  1. Promover que los hogares de los niños, niñas y adolescentes con alto riesgo de sufrir malos tratos sean supervisados por trabajadores/as sociales, así como por terapeutas familiares;
  2. Proporcionar a los padres, madres y cuidadores, formación en materia de desarrollo y crianza infantil, métodos disciplinarios no violentos, así como habilidades para la vida, entre ellas de resolución de problemas.

Un clima familiar positivo es vehículo para una educación sexual nutritiva ajustada a valores. Citando a Quevedo y Plata (2006): “…el hijo debe aprender que es una persona, lo que implica libertad, autonomía autoestima…. que las relaciones humanas son entre  personas…; ello implica reciprocidad, diálogo, convivencia, armónica. Y que todo acto humano, incluido el ejercicio de la sexualidad, para ser libre y autónomo se basa en el adecuado conocimiento.” 

En un sentido general, es preciso conocer todo lo concerniente al progresivo desarrollo físico, cognitivo-conductual y emocional-social de nuestros niños, niñas y adolescentes, para poder brindar una adecuada educación sexual integral; conscientes y comprometidos/as con nuestra responsabilidad de efectivamente ejercer nuestro rol de formadores/as del adecuado desarrollo de su sana personalidad y sexualidad.

Lo anterior, en cumplimiento de nuestras: Obligaciones generales de familia e igualdad de género en la crianza de los niños, niñas y adolescentes. Entendiendo que la familia es la asociación natural de la sociedad y el espacio fundamental para el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes y que la relaciones familiares se deben fundamentar en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el esfuerzo común, la comprensión mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes. En consecuencia, las familias son responsables de forma prioritaria, inmediata e indeclinable, de asegurar a los niños, niñas y adolescentes el ejercicio y disfrute pleno y efectivo de sus derechos y garantías.  

En un sentido particular, es necesario conocer  lo referente al evolutivo desarrollo del funcionamiento sexual de nuestros niños, niñas y adolescentes, para poder brindar una adecuada educación sexual favorecedora de su plena salud sexual. Reconociendo y promoviendo la 
Salud sexual y reproductiva, en la que: "Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a ser informados e informadas y educados o educadas, de acuerdo a su desarrollo, en salud sexual y reproductiva para una conducta sexual y una maternidad y paternidad responsable, sana, voluntaria y sin riesgos."  (LOPNNA, Art. 50, 2007).  

EducacionSerá fundamental, el re-aprendizaje de herramientas psicoeducativas enmarcadas en Derechos Humanos y Sexuales, cuya valoración es de suma importancia para la calidad de vida de las personas. Como se expresa la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud (2000): El reconocimiento de los derechos sexuales se encuentra en proceso de evolución. Los derechos humanos son aquellos principios que se consideran universalmente como protectores de la dignidad humana y promotores de la justicia, la igualdad, la libertad y la vida misma. Dado que la protección de la salud es un derecho fundamental del ser humano, es obvio que la salud sexual conlleva derechos sexuales.

Tales Derechos Sexuales han sido declarados y aprobados por la Asociación Mundial de Sexología (WAS, 1997-1999 en: OPS y OMS, 2000, P. 37-38):

  1. El derecho a la libertad sexual. 
  2. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo.
  3. El derecho a la privacidad sexual. 
  4. El derecho a la equidad sexual. 
  5. El derecho al placer sexual. 
  6. El derecho a la expresión sexual emocional. 
  7. El derecho a la libre asociación sexual. 
  8. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables. 
  9. El derecho a información basada en el conocimiento científico. 
  10. El derecho a la educación sexual integral. 
  11. El derecho a la atención de la salud sexual. 

El reconocimiento, la promoción, el respeto y la defensa de tales Derechos, contribuirá con el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades. Por ende, deben formar parte de nuestras consideraciones y herramientas para abordar de forma efectiva las conductas sexuales de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Brindando una mejor educacion sexual a partir del reconocimiento de la sana expresividad sexual infantil.
Una programación familiar y educativa libre de prejuicios y valoración negativa de la sexualidad y una actitud reconocedora de la natural maduración sexual infantil, así como de nuestro significativo papel formador de valores; facilitará nuestra labor de brindar una mejor educación sexual, que fortalezca adecuados hábitos para vivir las siguientes etapas de forma enriquecedora. Entre estos, particularmente:
  1. Autoconocimiento para la construcción de una autoestima adecuada: Confianza
  2. Comunicación íntima asertiva sobre tópicos sexuales: Afecto.
  3. Resolución de problemas relacionados con la expresividad sexual: Efectividad.
  4. Manejo de emociones y sentimientos vinculados con la sexualidad: Serenidad

Ofrezcamos a niños y niñas en el hogar y en la escuela, modelos de vínculos afectivos adecuados, apoyo en el autoconocimiento y autoaceptación de su naciente identidad personal, sexual y de género. Al igual que respuestas asertivas a sus inquietudes sexuales, manejadas con actitud benevolente ante sus conductas sexuales; bajo la comprensión de sus motivaciones, incluyendo la promoción de habilidades para auto-cuidarse y resolver los conflictos que se les presenten.

Vale tomar en consideración además, los siguientes 
objetivos básicos de una educación afectivo-sexual infantil (Junta de Andalucía, 1999), para que los niños y niñas logren desarrollar las capacidades de: 

  1. Adquirir los conocimientos básicos sobre los diferentes aspectos de la sexualidad humana. 
  2. Reconocerse como niña o niño, asumiendo positivamente su identidad sexual, libre de elementos de género discriminatorios. 
  3. Actuar con naturalidad y un vocabulario preciso y no discriminatorio, ante los temas sexuales, participando en el diálogo sobre estos temas en el colegio y la familia.
  4. Conocer y utilizar algunas normas básicas de higiene y protección personal, así como convivencia basadas en la igualdad, el respeto y la responsabilidad.
  5. Apreciar la sexualidad como una forma de comunicación, afectividad, placer y, cuando se desea en la adultez: reproducción.
Adicionalmente, al sensibilizarnos con la prevención del abuso sexual infantil, podemos incorporar otras consideraciones, entre ellas, las referidas por la OMS (2014). Las cuales, en diversos programas educativos, han resultado ser eficaces para reforzar los factores de protección infantil en las escuelas, incluyendo enseñanzas a los niños y niñas sobre:
  1. La propiedad de su cuerpo.
  2. Las  diferencias entre los contactos normales y los tocamientos impúdicos. 
  3. Cómo reconocer las situaciones de abuso.
  4. Cómo decir "no".
  5. Cómo revelar los abusos a un adulto o adulta en quien confíen.
Curiosidad
Con esta nueva mirada de la expresividad sexual infantil, identificaremos más áreas de oportunidades para ayudarnos y ayudarles a vivenciar la sexualidad en un clima de sentido de:
yinyangpq1 Privacidad: Intimidad.
yinyangpq1 Protección del cuerpo propio y ajeno: Límites.
yinyangpq1 Integración sociocultural: Adaptación.

La coparticipación familia-escuela-sociedad de la mano del asesoramiento multidisciplinario, facilitará el diseño de programas afectivo-sexuales educativos que ajustados a las propias realidades locales, faciliten la obtención de las respuestas específicas a las necesidades particulares. Lo anterior, a partir de la reflexión y adaptación de las consideraciones y los objetivos que se han expuesto a lo largo del presente artículo. 

El aprendizaje experiencial ha resultado efectivo en nuestro entorno clínico y pedagógico. En tales actividades de enseñanza-aprendizaje (familiar, escolar y mixta), los/las participantes se nutren de estrategias educativas enfocadas en el principio de “aprender-haciendo”, a partir del aporte grupal y el sentido de corresponsabilidad de todos/as para consolidar procesos de desarrollo de competencias, a través de:

  1. La Concientización: práctica de ejercicios seguidos de reflexión individual y grupal.
  2. La Conceptualización: evaluación de cada realidad mediante la comprensión teórica.
  3. La Contextualización: creación y aplicación de soluciones al contexto personal.

Madres, padres y docentes, si procuramos participar en grupos asesoramiento sexológico, mediante el aprendizaje experiencial mejoraremos, la disposición de mejorar sobre la base del respeto, el cuidado, la empatía, el amor y la negociación ganar-ganar (pilares de relaciones nutritivas). Así, proporcionaremos una educación afectivo-sexual a nuestros niños y niñas, con calidad y calidez, sin preocuparnos por las tan anheladas e inefectivas recetas.

Con serenidad y creatividad, contemplemos y guiemos el desarrollo psicosexual de nuestros hijos, hijas y estudiantes, incorporando tácticas que motiven en ellos y ellas, la libre manifestación de su pensar, sentir y actuar en armónica evolución, sabiendo que nos tienen al alcance para contar confiadamente con nosotros/as, como defensores/as de sus Derechos Humanos y Sexuales.

ConocimientoesPoderSugerencias finales.
Apoyémonos en canciones, cuentos, juegos, lecturas, películas, vídeos, fotos, dibujos, dramatizaciones, adivinanzas, etc., para que desde la diversión saludable fijen conocimientos sexuales veraces e internalicen actitudes positivas centradas en valores, para autocuidarse, cuidar de otros/as y en definitiva, disfrutar al máximo su potencialidad de Estar bien y Ser felices con su cuerpo y sus sanas funciones desde el presente y hacia el futuro.
 
POR: IDHALY GUZMÁN
Licenciada: Psicóloga Clínica. Máster: Sexóloga. Terapeuta de Parejas y Familias.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. /@idhalyguzman 
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Fuentes Consultadas:
Junta de Aandaluciía (1999): Educación Afectivo-Sexual en la Educación Infantil. Guía para el profesorado. Documento en línea: http://www.juntadeandalucia.es/institutodelamujer/catalogo/doc/iam/1999/82_guia_profesorado.pdf
López, F. y Del Campo, A. (1997 a, b): Prevención de abusos sexuales a menores. Guía para padres, madres y docentes. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y Amarú Ediciones.
López Y. (1999): De la Inocencia del Niño a la Sexualidad Infantil. Affectio Societatis. Nº 4. Documento en línea: http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/affectiosocietatis/article/viewFile/5410/4762
Martin O. y Madrid E. (2006): Didáctica de la educación sexual. Un enfoque de la sexualidad y el amor. Ed. Sb. Buenos Aires.
OMS (2014): Maltrato infantil. Documento en línea: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs150/es/
OPS y OMS (2000): Promoción de la Salud Sexual. Recomendaciones para la Acción. Actas de una Reunión de Consulta convocada por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud en colaboración con la Asociación Mundial de Sexología (WAS). Guatemala.
Quevedo F. y Plata E. (2006): Preguntas de Madres y Padres. Editorial Médica Panamericana. Colombia.
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