Empoderamiento Integral de las Mujeres



La feminidad y la masculinidad en tanto que cualidades (actitudes y comportamientos) en el "deber ser y deber hacer" de ellas y de ellos, ha mostrado de diversas formas las dificultades e inefectividades de las relaciones entre las mujeres y los hombres, tanto en el cotexto privado (personal, pareja y familia) como en el público (comunidad, trabajo y sociedad). Tal construcción psicosocial de base tradicional sexista, en el transcurso de la generaciones, ha fomentado una desigualdad de género que ha perjudicado a las mujeres, impidiéndoles o limitándoles su libertad para participar activamente en todos los asuntos de interés y utilidad para su desenvolvimiento armónico integral: psico-social, sexual, educativo, profesional, laboral, económico y político.
 
Desde los hogares, las mujeres han aprendido la significación de su sentir, de su imagen, de su concepto y valoración de sí mismas; adoptando estereotipos de su grupo y sociocultura de referencia, los cuales, les han impuesto prohibiciones y barreras para el desarrollo de sus capacidades y la toma de sus decisiones; trayéndoles en consecuencia, estado de malestar, vulnerabilidad y riesgos. Tanto las mujeres como los hombres han asumido la normalizada polaridad "masculino = dominancia/fuerza" sobre "femenino = sumisión/debilidad", con un impacto negativo sobre sus condiciones de vida. 

Con prejuicios y mitos en torno a la sexualidad, las creencias enseñadas en el seno familiar han colmado de una doble moral, la educación sexual "no consciente" transmitida de madres a hijas y de padres a hijos. Lo cual, como muestran diversos estudios, invisibiliza las necesidades, situaciones y especificidad de problemásticas de las mujeres, menoscabando su dignidad, desproveyéndolas de sus Derechos y expropiándolas de su Poder: Ser, Hacer y Lograr.

Muchas mujeres han crecido con las exigencias de "Tener que": "llegar virgen al matrimonio", "casarse muy joven, tener pronto y criar bien a los/as hijos/as", "cumplir con el débito conyugal", "ignorar o comprender la infidelidad de su marido", "permanecer a toda costa siendo la mujer del padre de sus hijos/as", "llevar perfectamente la casa o el hogar, sabiendo limpiar, cocinar y planchar"; entre tantas otras. Una de ellas de elevado riesgo para su salud, su vida y la de su familia, lo es: "guardar secreto sobre sus problemas de pareja...como asunto de dos en los que nadie debe meterse".

De manera lenta y constante, desde que una niña nace, por costumbre se le va tratando de acuerdo a la creencia de “cómo tendrá que comportarse”. Esto se hace automáticamente, a través de regalos, vestuarios, accesorios y juguetes. Más tarde, mediante las demandas sobre los modales en casa, calle o público. Luego, a través de los permisos otorgados o no, sobre su elección vocacional y formación profesional. Todo ello, en medio del discurso de los “sexos opuestos”, divorciando socialmente a las niñas de los niños con expresiones tales como “los varones no hacen eso” o “las hembras no deben portarse así”. Después, durante la adolescencia, continúa el discurso contradictorio sobre las chicas y los chicos, con señalamientos como “los hombres son de la calle” y “las mujeres son de su casa”. 

Empodermaiento 1

Posteriormente en la adultez, se refuerza aún más el concepto de que “la mujer es, lo que el hombre no es”, con confusiones sobre el sentido de los "sexos opuestos y complementarios". De allí, que una de las motivaciones erradas de la conformación de pareja sea, la elección de la persona que llena el vacío de la otra, resultando esto en relaciones infructuosas o tormentosas, dado que cada quien ha desarrollado una identidad prestada y desarmónica basada en las ideas de "mujeres versus hombres" y "femeninas versus masculinos"; que se ha modelado e imitado de generación en generación pese a los conflictos y sufrimientos asociados.

¿Y el poder, ser, hacer y lograr de las mujeres?

La expresión “la mujer es el sexo débil”, refleja la expropiación de los poderes de las mujeres de independencia, autonomía y equilibrio interno, fundamentales para la salud, el bienestar y la felicidad; condiciones necesarias para la productividad. 

Los preceptos machistas, todavía en la actualidad, siguen fomentando las relaciones humanas, basadas en la desigualdad de género, guiando la forma de vivir y sentir de las mujeres, con debilidades y amenazas que les siguen obstaculizando situarse en la sociedad como autoras, productoras y protagonistas de sus historias saludables y exitosas en todas sus áreas: emocional, física, mental, sexual, social y espiritual.  

Autoestima Femenina 2En su defecto, en todas la etapas del crecimiento y maduración de la mujeres,  desde bebas y hasta adultas mayores, se las ha moldeado con una autoestima frágil, acompañada de emociones aflictivas como el temor, la inseguridad, la frustración, la culpa y la desesperanza, en contra de su salud integral.

En consecuencia, se ha generado en ellas, gran malestar interno muchas veces maquillado y reflejado en desajustes externos, en principio en el “contexto privado”, en el seno de las relaciones más cercanas (familia y pareja), y luego en los “escenarios públicos”, en medio de las interacciones menos íntimas (relaciones sociales y profesionales). Espacios estos, conquistados a fuerza de la reivindicación de sus Derechos y hasta de la imitación de la conocida “competencia masculina”.

Analicemos tres casos: "Entre Roles"

Caso 1: Una mujer que creció entendiendo que debía ser pasiva en su relación de pareja; a la larga se sentirá abrumada ante la pérdida de su libertad para hacer valer lo que piensa y para tomar decisiones. Esto se traducirá en desencanto y distanciamiento erótico y afectivo hacia su pareja. Dicha pareja, muy probablemente se quejará porque “ella no lo desea más o no lo quiere ya”. Si éste además de quejarse, le demanda a la mujer funcionar mejor o complacerlo, sin comprender las verdaderas causas de su alejamiento; entonces, más bien contribuirá con el malestar de ella y ambos se mantendrán en un círculo vicioso de discordias y sufrimientos.

Caso 2: Una mujer que aprendió que debía ser súper madre, abnegada y servil, a la larga se sentirá desgastada ante el abandono del propio cuidado personal, debido a la minimización de su importancia. Esto se traducirá en frustración e intolerancia hacia sus hijos/as. Tales hijos/as, muy probablemente se quejarán porque “su madre es sobreprotectora o estresada”. Si éstos además de quejarse, le contradicen revelándose de forma crítica o manipulativa, sin valorar su intención benévola; entonces, contribuirán con el malestar de ella y la tensión aumentará en la relación materno-filial, provocando desavenencias, rabias y tristezas. 

Caso 3: Una mujer que aprendió que debía ser superior al hombre, autosuficiente en todo, escapando de la posición femenina débil, a la larga se sentirá agotada ante la negación de su propia identidad y humanidad, debido al gran temor de ser desvalorizada tanto en el plano profesional como en el sentimental. Esto se traducirá en una ansiosa competitividad profesional y en intolerancia tanto hacia los hombres activos o pasivos, como hacia las mujeres pasivas. Tales hombres o mujeres en lo personal como en lo laboral, muy probablemente se quejarán porque su compañera, amiga o pareja es “adicta al trabajo”, “dominante” o “autoritaria”. Si éstos/as además de quejarse la descalifican o la excluyen sin reconocer sus méritos; entonces, se activará en ella el círculo vicioso de: sensación de pobre autorrealización personal, sobre autoexigencia y temor a no ser importante, imprescindible o exitosa. 

En cada caso particular, es hora de iniciar un proceso que le facilite a la mujer retomar el poder perdido, la libertad, la dignidad, la percepción y la sensación de “Ser dueña de sí misma”.

Relax

El empoderamiento constituye una herramienta eficaz para que las personas, las organizaciones y las comunidades logren ganar control sobre sus vidas, participando activamente en el mejoramiento de sus condiciones generales de vida y de salud; posibilitando la búsqueda de recursos en interacción con otros/as, para la interpretación crítica del entorno en que se construye su realidad y para el desarrollo de control sobre el propio comportamiento. En los espacios para empoderar, se propician ambientes de participación grupal en los cuales, mediante un dinámico proceso de respeto mutuo, relexión crítica y autocuidado, se acompaña y facilita la recuperación del poder perdido debido a las realidades adversas o conflictivas; superando las debilidades, aumentando las fortalezas, protegiéndose ante las amenazas y aprovechando las oportunidades con las cuales salir a salvo y enriquecidos/as. 

Participantes con necesidades, intereses y metas comunes, estimulan el empoderamiento grupal manifestado en la creación de soluciones colectivas; al mismo tiempo que individualmente logran el empoderamiento psicológico, reflejado en el fortalecimiento personal en función de sus propias metas y procesos.

Hacia el empoderamiento integral de las mujeres:

Las mujeres que participan en Grupos de Empoderamiento PsicoSexual, se nutren de estrategias de afrontamiento centradas en el empoderamiento grupal, promotor de la participación activa y transformadora de sus condiciones de salud y calidad de vida, a partir de la interpretación y reconstrucción de su realidad cotidiana, aumentando el control sobre su comportamiento responsable, autónomo e interdependiente, y propiciando una eficiente búsqueda de recursos para ello.

Este proceso de empoderamiento que le brinda a las mujeres la oportunidad de reconstruir su identidad, su autoestima y su propósito personal, es liderado por el principio de “aprender-haciendo”, y por el modelo de “autoevaluación”, que les permite supervisar individualmente y en equipo, sus capacidades de desenvolverse de forma: efectiva, autocrítica y hábil, hacia las oportunidades para su bienestar físico, mental, emocional, sexual, social y espiritual. Lo anterior, través de:

yinyangpq1 La práctica de ejercicios seguidos de reflexión individual y grupal: Concientización.
yinyangpq1 La evaluación de cada realidad mediante la comprensión teórica: Conceptualización. 
yinyangpq1 La creación y aplicación de soluciones al contexto personal: Contextualización.

Cuando las mujeres comienzan a empoderarse, se contemplan a sí mismas, se autocuidan y se autoafirman, reconociendo todas y cada una, sus propias competencias. Deshaciéndose serenamente de preconceptos o domesticaciones, y aumentando conscientemente su autoestima, sus deseos, sus metas, sus fortalezas y sus oportunidades. Permitiéndose progresivamente autoconocerse, e ir consolidando una actitud de protagonismo y esperanza con la cual, superar los temores internos así como los pensamientos que los crean y los mantienen. Pensamientos negativos que generalmente las han encerrado en un círculo vicioso dado que: "aquello que tememos inevitablemente termina convirtiéndose en realidad". La autoconfianza va haciéndose mayor cada día, en medio del desenvolvimiento personal sabio y saludable, soporte del equilibrio consigo mismas y con los/as demás.

EmpoderamientoRenovadas creencias, actitudes y prácticas, van posibilitando en las mujeres empoderadas, superar mitos y tabúes sexuales machistas, y sanar culpas, ansiedades, vergüenzas o, secuelas de traumas por interacciones que las hayan vulnerado, siendo víctimas de violencia basada en género... en el hecho de ser mujer. 

Una nueva feminidad y masculinidad, requiere de una complementariedad que signifique equidad. Esto es, que la mujer y el hombre se sientan y conduzcan con mayor equilibrio en su relación intrapersonal e interpersonal, reconociendo que dentro de cada personalidad, reside la capacidad de integrar lo positivo que la sociedad, definió para cada sexo, teniendo ambos la posibilidad de hacer nuevas definiciones y, logrando ambos disfrutar de los mismos Derechos y Privilegios: predominando el respetar en lugar del dominar.

En síntesis, el empoderamiento de las mujeres, resulta clave para construir una nueva forma de vinculación entre mujeres y hombres, valorándose mutuamente y defendiendo en conjunto, la Igualdad de Oportunidades de Ambos, a nivel personal, social, educativo, profesional, laboral, económico y político.

7 Recursos para el Empoderamiento Psicosexual:

1. Autoafirmar la valoración personal como mujeres: entendiéndose igualmente valiosas y merecedoras, como todo ser humano.
2. Diseñar y protagonizar el proyecto de vida: estableciéndose metas claras, prácticas y progresivamente viables.
3. Afrontar los conflictos que se presenten: con actitud positiva y establecimiento de acuerdos generadores de ganancia y bienestar, con reciprocidad entre las partes involucradas.
4. Buscar ayuda profesional: (individual, de pareja o de familia), cuando los propios intentos de resolución de conflictos no resulten efectivos.
5. Aprender a liberar el estrés diario: disfrutando de ejercicios de relajación mental y física que conecten con los recursos internos de serenidad, vitalidad y proactividad. 
6. Cultivar el crecimiento personal: mediante la lectura reflexiva y la participación en talleres vivenciales, en grupos de ayuda mutua o terapias grupales, que además amplíen la red de apoyo socio-emocional. 
7. Dedicar tiempo equilibrado a las actividades de las diferentes áreas vitales: individual, familiar, pareja, académica, laboral, recreativa, social, espiritual, etc. según la circunstancia y la prioridad personal.
Empoderamiento18. Promover los Derechos Humanos y los Derechos Sexuales para ejercer Derechos Asertivos:
yinyangpq1 Ser tratadas con dignidad y respeto dentro y fuera del hogar.
yinyangpq1 Expresar cordialmente lo que pensamos y sentimos.
yinyangpq1 Pedir con propiedad lo que queremos.
yinyangpq1 Negarnos a hacer cosas que nos lastiman.
yinyangpq1 Procurar nuestro espacio de descanso, ocio y recreación individual.
yinyangpq1 
Compartir con nuestra pareja las responsabilidades del hogar.
yinyangpq1 Negociar con nuestra pareja todas las decisiones de índole familiar.

Con el precedente en 1995, en la Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijing, Pekin, cuando el término empoderamiento hizo referencia al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder; ONU-Mujeres expone que para "
crear unas economías más fuertes, lograr los objetivos de desarrollo y sostenibilidad convenidos internacionalmente y mejorar la calidad de vida de las mujeres, las familias y las comunidades, es fundamental empoderar a las mujeres para que participen plenamente en la vida económica, en todos sus sectores". Asimismo, expone de manera resumida los Principios para empoderar a las mujeres en el lugar de trabajo, los mercados y la comunidad:  

1. Una dirección que promueva la igualdad de género: implementando programas y planes empresariales a favor de la igualdad de género y los derechos humanos; así como garantizando que la cultura organizacional fomente la igualdad y la integración.
2. Igualdad de oportunidades, integración y no discriminación: asegurando que las políticas y las prácticas de trabajo estén exentas de cualquier discriminación de género.
3. Salud, seguridad y una vida libre de violencia: instaurando una política de tolerancia cero hacia cualquier forma de violencia en el entorno laboral que contemple abusos verbales o físicos y el acoso sexual; así como procurando el ofrecimiento de seguro médico u otro servicio pertinente con óptica de género. 
4. Educación y formación: invirtiendo en políticas y programas de actuación en el lugar de trabajo que promuevan el avance de las mujeres a todos los niveles, su acceso a todas las profesiones no tradicionales y programas de capacitación patrocinados por la empresa.
5. Desarrollo empresarial, cadena de suministros y prácticas de marketing: respetando la dignidad de las mujeres en todos los productos de la empresa, ya sea de marketing u otros; así como garantizando que los productos/servicios e instalaciones no se utilicen para fines de trata de personas y/o de explotación sexual o laboral.
6. Liderazgo comunitario y compromiso: modelando de forma individual o conjunta la defenza de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres; así como trabajando con representantes comunitarios, cuerpos gubernamentales y sociedad civil, con el fin de erradicar la discriminación y la explotación, y de generar nuevas oportunidades para las mujeres y las niñas.
7. Transparencia, evaluación e información: difundiendo las políticas empresariales y los planes de implementación a favor de la igualdad de género; así como estableciendo puntos de referencia que permitan evaluar la integración de las mujeres en todos los niveles y, los progresos alcanzados desglozados por sexo.

Estos principios, como adaptación de los Calvert Women’s Principles® (Principios Calvert para las Mujeres), originalmente elaborados en colaboración con UNIFEM (ONU-Mujeres), publicados en 2004 como primer código de conducta empresarial mundial centrado exclusivamente en el empoderamiento, el progreso y la inversión en las mujeres de todo el mundo, fueron presentados en 2010 con motivo del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo.

Sin duda, representan un gran avance como guía de actuación desde lo invidual y lo colectivo, en favor de la conscienciación de la igualdad de género, la promoción y defensa de los Derechos Humanos, y en efecto la posibilidad de todos y todas de: ser corresponsables en la prevención y en la erradicación de la violencia sexista o de género, en la promocion de la salud y la seguridad de las mujeres, así como de ser copartícipes en la formación, el emprendimiento, el liderazgo y el empoderamiento económico de las mujeres; en beneficio de sí mismas, de los hombres, de las familias, de las sociedades y de las naciones.

POR: IDHALY GUZMÁN
Licenciada: Psicóloga Clínica. Máster: Sexóloga. Terapeuta de Parejas y Familias.
Experiencia de 17 años facilitando grupos de apoyo
para el empoderamiento psicosocial, sexual y ocupacional de mujeres.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. /@idhalyguzman

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Fuentes Consultadas:
Guzmán I. (2006, 2009): Flujograma de Procedimientos de la Atención Psicológica-Psiquiátrica a Personas en Situación de Violencia Intrafamilar y de Género. En: Protocolo de Atención Integral a las Personas en Situación de Violencia Intrafamiliar y de Género. Documento del Ministerio del Poder Popular para la Salud con el apoyo del UNFPA.
Guzmán I. (2011): Salud Sexual de la Mujer: ¿De qué depende?. Conferencia Presentada en el XII Simposio Venezolano de Psicología Sexológica: “Sexualidad, Pareja y Familia en la Venezuela Actual”. UCV. Caracas.
Michelena M. (2010): Mujeres Malqueridas. Reconstrucción de la Identidad más allá de la Pareja. Editorial Alfa. Caracas.
Moreno L., Ramírez A. y Ramírez M., con el apoyo de Guzmán I., Medina S., París I., Romero F. y Sánchez E. (2002): Grupos de Apoyo de Mujeres. International Planned Parenthood  Federation. Región del Hemisferio Occidental - IPPF/RHO - ICN (Marzo, 2002): Basta. Boletín Sobre Cómo Integrar la Violencia Basada en Género en la Salud Sexual y Reproductiva. New York.
ONU-Mujeres y Pacto Mundial de las Naciones Unidas: Principios para el Empoderamiento de las Mujeres. La igualdad es buen negocio. Consulta y Documento en línea: http://www.unwomen.org/es/partnerships/businesses-and-foundations/womens-empowerment-principles#sthash.ynh2gMxS.dpuf  http://www2.unwomen.org/~/media/headquarters/attachments/sections/partnerships/businesses%20and%20foundations/women-s-empowerment-principles_2011_es%20pdf.pdf?v=1&d=20141013T121818
Silva C. y Loreto M. (2004): Empoderamiento: Proceso, Nivel y Contexto. Psykhe Vol. 13, Nº 1, 29-39. Santiago de Chile.
Walter Riso (2012): Enamórate de ti. El Valor Imprescindible de la Autoestima. Editorial Planeta.
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